La presidenta encargada precisó que las viviendas que cuesten hasta 70.000 dólares serán subsidiadas por el gobierno en un 80% y el 20% restante lo pagará el afectado a través de un crédito durante 25 años
La presidenta encargada de Venezuela informó este martes que la banca, tanto pública como privada, comenzará a otorgar créditos para la compra de vivienda, después de que miles de personas quedaran sin hogar tras los terremotos del 24 de junio.
En un video difundido en sus redes sociales, Delcy Rodríguez explicó que las entidades financieras ya están en condiciones de otorgar créditos para adquirir viviendas dentro del mercado secundario.
Detalló que las propiedades valoradas en hasta 70.000 dólares tendrán un subsidio estatal del 80%, mientras que el 20% restante deberá cubrirlo el afectado mediante un crédito a pagar en 25 años.
Para inmuebles con un valor de entre 70.000 y 100.000 dólares, el subsidio gubernamental cubrirá el 50%, y el resto se pagará también a través de un crédito a 25 años, según precisó la mandataria.
Rodríguez advirtió que el gobierno estará pendiente de los precios en el mercado inmobiliario y que, dadas las circunstancias, no habrá margen para la especulación.
Añadió que quienes perdieron sus apartamentos conservan sus derechos sobre el terreno y contarán con respaldo estatal para el proceso de reconstrucción.
También informó que solicitó al Tribunal Supremo de Justicia la creación de una jurisdicción especial dedicada a atender los asuntos civiles relacionados con la propiedad y la identidad de las personas afectadas.
Según el último balance oficial, divulgado el 24 de julio, el doble terremoto dejó al menos 5.546 muertos, 16.740 heridos y cerca de 18.000 personas sin vivienda. Desde entonces, el gobierno no ha actualizado esas cifras.
Los mismos datos oficiales indican que unos 856 edificios resultaron afectados y 190 colapsaron por completo.
El jueves anterior, el Banco Mundial había estimado en 19.600 millones de dólares los daños físicos directos causados por los sismos, y advirtió que una reconstrucción lenta podría frenar la recuperación económica del país durante la próxima década.